Mes: noviembre 2015

Imposturas

Todo parece indicar que, al menos por el momento, no habrá Presidente electo en Cataluña y que la conformación de nuevo gobierno tendrá que esperar probablemente unos meses.

La que debía ser “la semana grande” del Proceso todo apunta a que se cerrará en falso. Lo que debían ser momentos únicos que pasarían a los libros de historia, no harán sino formar parte del inmenso reguero de acciones insensatas que adornan la política de este país en los últimos años. A pesar de los esfuerzos de los medios y periodistas afines a la mayoría dominante para mantener la sociedad catalana atenta y tensionada, parece que tanta profusión de fechas históricas ha acabado por desinteresar a la concurrencia, quizá porque intuyen que todo es poco más que gesticulación y una inmensa fuga adelante. La CUP ha vivido estos días sus grandes minutos de gloria, soportando una presión que ha acabado derivado en patéticas amenazas. Si como parece apostarán por mantener la coherencia y no participar en la impostura de Artur Mas, la cacería de brujas que sufrirán el día después será inmensa. De hecho, los resultados electorales, más que convertirlos en claves lo que les hicieron fue una inmensa putada. No tienen una salida buena: “mal si hacen, mal si no hacen”.

No se puede negar que Mas se ha esforzado y mucho para conseguir ser investido. Ha renegado de sus políticas anteriores basadas en un estricto neoliberalismo de desmontaje del sector público y las políticas sociales, para pasar a defender la renta mínima de inserción y  abandonado su business friendly que le caracterizava, por sobrevenidas preocupaciones por la equidad social y el look descorbatado y casual. De hecho, la genuflexión ante la CUP, su disposición a humillarse para alcanzar a cualquier precio la presidencia, ha provocado una cierta angustia por su falta de la mínima noción de dignidad y de coherencia política. Pero representa estos días la mejor versión de la solemne frase de Groucho Marx: “Estas son mis ideas, pero si no le gustan tengo otros”. Probablemente, todo el ruido mediático en relación al tema, ha conseguido dejar en un segundo plano la inmensidad de casos de corrupción organizada que parecen ir asociados al pujolismo y sus herederos, es decir, a la historia política catalana de los últimos 35 años, pero difícilmente conseguirá acallarla. De hecho, es difícil de entender el empeño actual de Mas y su entorno en mantenerse en el poder haciendo todo tipo de gestos y de doblar apuestas, sin tener en cuenta el “ustedes tienen un problema, y ​​este problema se llama 3 por ciento”. Mientras tanto, Oriol Junqueras se ha puesto de perfil, como si todo ello no fuera con él.

Algún día habrá que estudiar el papel de las izquierdas catalanas durante estos años, de cómo una parte significativa de ellas acabaron identificándose y siendo fagocitadas por el imaginario pujolista, haciendo apuestas de clase que no son las suyas y enviando al desván sus preocupaciones de mayor igualdad y de justicia social. De cómo han apostado por un barco que no debería ser el suyo y por un capitán al que no le queda más salida que el martirologio y llevarlos a embarrancar hacia los arrecifes. Por el camino, contribuirán de forma ilusionada a renovar la mayoría derechista del PP y de Mariano Rajoy en España. No hay dignidad en provocar un choque de trenes, especialmente cuando más que un choque lo que se obtiene es un atropello. Estos, se suelen pagar muy caros.