Film: Truman

El tema de la película podría inducir a pensar que estamos ante un drama lacrimógeno sobre el carácter injusto o indecente de la muerte o una cursilada enorme sobre las amistades que perduran a lo largo de toda una vida. Ciertamente, en favor del film había un director, Francesc Gay, que había facturado una magnífica última película de carácter coral, Una pistola en cada mano, así como el protagonismo de dos actores que se encuentran en un momento dulce de su actividad, y que suelen elegir bastante bien los proyectos en los que se embarcan. Encuentro que Truman es una magnífica película, porque justamente trata un tema extremadamente trágico y que lleva a la emotividad extrema, y ​​lo hace con prudencia, no atravesando los límites fáciles hacia la llorera, porque afronta el tema con tacto e incluso con humor. Es un relato intenso, profundamente dramático, pero tratado con un toque de comedia sin caer en la frivolidad. Una historia expresada de manera precisa, sugerente, no superando los límites de la elegancia y con un atractivo deje irónico.

Estamos ante una reflexión sobre la ética de vivir y de morir y ante un canto a la amistad, entendida ésta como la compenetración en la diferencia. Aunque el cine ha intentado a menudo de presentarlo así, hay poca épica en la muerte, un proceso ineludible pero siempre lleno de incomodidades y que tiende a desencadenarse siempre en un mal momento. Cesc Gay se acerca al drama de una muerte sabida e inevitable de forma inteligente, amable, con tonos de comedia que no ocultan sino que potencian la sentimentalidad profunda que la relación entre los dos personajes -de hecho, tres- genera. La química entre los personajes y entre los actores es fundamental en el equilibrio que es tan importante en el filme. Ricardo Darín siempre suele estar imponente, pero también lo está Javier Cámara. La valentía y el impulso de uno frente la prudencia y generosidad del otro. Probablemente las mejores amistades tienen más de complementariedad que de similitud.

Aunque uno de los elementos centrales es la muerte, ésta no ocupa la centralidad de la película, sino justamente las ganas de vivir y las relaciones amistosas como un componente crucial e ineludible de la vida. Ganas de vivir y ganas de morir pueden ser compatibles, justamente porque una muerte producida de forma lenta e indigna no dañe el valor de aquélla. Una muy buena e ineludible película.

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