Mes: junio 2021

Ampliar El Prat

Es una de las disyuntivas y uno de los debates más relevantes que se producen hoy en día en Cataluña. Hacer o no hacer una ampliación de la tercera pista en el aeropuerto, parece que este es el dilema. De momento, se echa de menos en esta disputa argumentos de calado tanto a favor o en contra, que los hay en los dos sentidos, y los términos en que se plantea resultan más bien tópicos cuando no claramente superficiales. Reduciendo los argumentos al mínimo, parece que se confrontan una apuesta por el crecimiento económico, del que un aeropuerto dimensionado sería una pata significativa, ante los que primarían la defensa de una zona natural de interés y que creen que debe continuar siendo protegida ante los embates del cemento. O más vuelos de avión o salvaguarda de los pájaros. Especialmente el sector turístico, con el apoyo de las organizaciones empresariales, abonan una ampliación que entienden permitirá recuperar y aumentar el flujo de viajeros que deben llenar y dinamizar la ciudad de Barcelona y dar sentido a los recursos de las zonas costeras. Para los escépticos en que la ampliación aeroportuaria sea necesaria, el impacto ambiental que se derivaría en una zona ya especialmente congestionada resulta innecesario y poco justificable. En términos políticos, la confrontación está servida entre los partidarios del pragmatismo economicista y aquellos que creen vale la pena pensar un poco más allá. Más grande, no siempre es mejor. Hay también un amplio sector del arco parlamentario que tiene la tentación de gustar todo el mundo y no se ha pronunciado. De hecho, todavía no se sabe muy bien cuál es la posición definitiva sobre el tema por parte del nuevo Govern de la Generalitat.

Probablemente todos estaríamos de acuerdo en que, si se tiene que hacer y se hace, que se haga bien y se minimice el impacto. Se impone la pregunta, ¿es necesario? Hay dos aeropuertos más en Cataluña notoriamente infrautilizados y uno más, el de Lleida, que no se utiliza para casi nada. ¿No sería posible constituir con todos ellos un sistema integrado que nos ahorre la operación de agrandamiento de El Prat? Si el resultado de establecer esta red no es equivalente al carácter referencial de disponer de un aeropuerto más grande, ¿cuál es en realidad la función que se le dará en el aeropuerto barcelonés? La cuestión de fondo y creo que muy relevante es si esto permitiría convertirlo en un hub remarcable tanto de vuelos entre las principales ciudades del continente, como especialmente de enlaces con los principales aeropuertos del mundo, lo que ahora no es. Esto, probablemente justificaría una ampliación que daría a Barcelona una posición estratégica y que le permitiría desarrollar en el entorno catalán actividades económicas de base tecnológica de interés y atractivo globales. Quiero decir que resulta crucial para decidir explicitar cuál es la estrategia económica de fondo que puede sustentar dar más amplitud a esta infraestructura, en definitiva, cuál es el proyecto de país y de futuro que habría detrás.

Ultimátum empresarial en favor de la ampliación del aeropuerto de Barcelona

Porque, no nos engañemos, si de lo que se trata es de aumentar los vuelos low cost que son los que hasta ahora predominan en este aeropuerto, para inflar un sector turístico que antes de la pandemia ya resultaba insostenible para la ciudad de Barcelona y para su entorno, quedaría más que justificada la negativa a la ampliación. Este es un sector que ha sufrido muchísimo con la pandemia y que parece coherente con las infraestructuras hoteleras que se disponen que recupere un cierto peso económico. Seguro que el país lo necesita. Pero habría que evitar el exceso de dependencia hacia una actividad sobre la primacía de la que no es posible mantener una economía moderna y competitiva, ni una sociedad equilibrada. Poco valor añadido, mucho impacto ambiental y social, desestructuración de una ciudad gentrificada y convertida en una especie de Port Aventura urbano y mucho trabajo precario. Los datos son elocuentes. El turismo movió en Cataluña, en 2019, casi 40 millones de personas, 21,5 millones de las cuales eran extranjeras, con una facturación aproximada de 25.000 millones de euros. Es mucho. Sólo la ciudad de Barcelona recibió 12 millones de visitantes, lo que equivale comparativamente a más del doble del turismo que recibió todo Brasil en ese mismo año. Una exageración. Pensar que el modelo económico de país es éste resulta aterrador, como lo es que no se haga un mínimo cómputo de las externalidades negativas que todo ello genera y se renuncie a evolucionar hacia un turismo posible y sostenible. Todo esto hay detrás de una decisión como la de ampliar si o no el Prat. Estaría bien que se discutiera y se nos enseñara la fotografía completa y no sólo un detalle de ella.

Criptomonedas

No hay foro de jóvenes en el que no aparezca el tema del Bitcoin u otras monedas virtuales como camino para enriquecerse de manera rápida y fácil. Quien más quien menos ha puesto algún dinero y los más osados ​​han convencido a padres o abuelos, que no entienden de que carajo hablan, que compren con sus ahorros ya que se ve que esto de la tecnología blockchain resulta la versión moderna y segura de lo que a nivel evangélico era la multiplicación de los panes y los peces. Más que grandes cantidades, se suelen hacer pequeñas o medianas aportaciones para no quedarse fuera de tan buen negocio. Una vez más, se obvia la noción de riesgo, y aquí es altísimo. Para hacer la compra, se recurre a empresas intermediarias que cobran una cantidad desmesurada por hacerlo. Estas sí que hacen un muy buen negocio. Cuentan con la credulidad de chicos, que se han agenciado cuatro informaciones insuficientes sobre el tema y, en general, buenas dosis de ignorancia, empujados a “hacer negocios” que no son más que posiciones especulativas sin posibilidad de sostenibilidad a medio o largo plazo. El problema, es que se ha generado una auténtica adicción fundamentada en una fe inducida y en una pulsión ludópata que sólo puede terminar entre mal y muy mal. Sorprende ver como la forma de expansión de estas “inversiones” se hace en forma de mancha de aceite utilizando el sistema de comercialización triangular que ya se ha usado en muchos productos -siempre milagrosos- físicos. Captación de clientes convertidos en agentes comerciales para pagar su aportación y hacer crecer el negocio. Siempre motivados por primitivos sistemas doctrinarios, encuentros de activación y gurús de referencia. Se les convence de que ellos han entrado a participar en un grupo selecto, en una comunidad, que poseen un conocimiento que está vetado al conjunto de los mortales. Espíritu y comportamiento de secta. A partir de aquí objetivos comerciales ambiciosos a alcanzar, en que lo mercantil y lo doctrinario terminan por confundirse. Adicción, sometimiento, obnubilación de la razón y dependencia económica. No es necesario que se preocupen con las pérdidas y deudas de hoy. Para los gurús que pululan en este mundo, esto sólo es el preludio del enriquecimiento y el triunfo del mañana. En la escenografía que se organiza para captar y mantener los incautos no hay lugar para el fracaso.

Los videojuegos y las criptomonedas: ¿cuales son las ventajas y desventajas  de utilizar este medio de pago? - Cultura Geek

Y es que, digámoslo claro, todo lo que se mueve en torno a las criptomonedas es una gran estafa. La definición de “cripto” ya debería provocar sospechas. Contrariamente a lo que se dice, no son “monedas” alternativas porqué no son depositarias de valor alguno y no hay ninguna institución ni nadie que las avale, que pueda responder por ellas. Ningún Fondo de Garantía de Depósito. Son un engaño piramidal, un esquema Ponzi, en el que el valor del activo aumenta sólo en la medida en que se capte nueva gente que adquiera y, cuando esto no se produce, carrera para intentar vender y rápido desmoronamiento y quiebra. Que algunos gurús de Silicon Valley como Elon Musk hayan hecho alguna compra de bitcoins los ha estimulado al alza, pero automáticamente los ha devaluado cuando ha salido. Como sistema de pago alternativo sólo se puede utilizar en ámbitos muy marginales. En cualquier caso, al igual que sucede con las dinámicas bursátiles, cuando los pequeños inversores sienten que tienen que vender los expertos ya hacen tiempo que lo han hecho. Para estos últimos sólo quedan las pérdidas. Sobre el carácter no confiable de las criptomonedas han escrito prestigiosos economistas como Paul Krugman o Joseph Stiglitz, este último aparte de premio Nobel de Economía fue durante años economista jefe del Banco Mundial. Este último se ha pronunciado sobre el carácter no confiable de monedas que no contienen ningún valor más allá de ser convertidos en un activo especulativo detrás del cual no hay nadie, si acaso intermediarios que juegan con las ganas de enriquecimiento fácil y rápido de la gente. Se vende el anonimato de los creadores del Bitcoin de manera positiva, como si fuera el resultado de la teórica cultura colaborativa que se habría impuesto con la red y que resultaría inherente a la tecnología digital. No habrá teléfono al que llamar para pedir responsabilidades cuando se produzca la debacle ni referencia a la que demandar judicialmente para ajustar cuentas. Todo habrá sucedido en un espacio opaco, inmaterial e imaginario. El único tangible será lo que habremos perdido en dinero real y la indignación y vergüenza que nos provocará haber sido tan inocentes, demasiado codiciosos, poco prudentes y excesivamente crédulos.