Alberto Royo. Contra la nueva educación

Detrás de aparentemente ingeniosos conceptos sobre el conocimiento, nunca la ignorancia había gozado de tan buena salud como ahora, ya que está amparada por un sistema educativo que dice primar las “competencias” y por una sociedad que desprecia el rigor intelectual. Los niveles de exigencia del sistema educativo han ido disminuyendo bajo la presión de pretendidas innovaciones pedagógicas que lo que han hecho es consagrar la poca valoración por el conocimiento y la desconsideración hacia el esfuerzo que requiere cualquier proceso de formación y aprendizaje. Una buena parte del profesorado, ya sea de la formación primaria como de la universitaria, está desbordado y perplejo ante la imposición forzada de metodologías que conllevan una disminución continuada del papel de los contenidos en el proceso formativo, bajo el predominio de unas formas educativas que, ante todo, se exige que sean “divertidas”. Como afirma el autor del libro de manera elocuente, “una educación que no proporcione conocimiento, será siempre una educación fallida”. Se han desterrado hábitos antes considerados imprescindibles, como los de “esfuerzo”, “constancia” o “dificultad” en nombre de una pretendida modernidad pedagógica, que es poco más que vacuidad. De todo ello habla este libro de un joven y honesto profesor de secundaria que no está dispuesto a participar en el aplauso general hacia unos modelos educativos que se fundamentan en la novedad por la novedad y en la nociva función de unos “expertos educativos “que desconocen lo fundamental de los procesos de aprendizaje y que se han instalado muy lejos del sentido común, administrando una terminología alambicada detrás de la que se ampara una sociedad cada vez más ignorante.

A Contra la nueva educación (Plataforma Editorial, 2016), Alberto Royo huye de los tópicos y de los caminos ya muy trillados sobre la educación, para desenmascarar una pedagogía oficial que desprecia el conocimiento y la cultura y que apuesta, según sus palabras, por una “felicidad ignorante y una empleabilidad de ocasión”. Una crítica profunda y racional a los dogmas pedagógicos posmodernos, defendiendo una concepción de la instrucción pública que haga de motor de una sociedad avanzada proporcionando solidez de conocimientos y una buena base ética para posibilitar una ciudadanía autónoma y con sentido crítico, rehuyendo como se hace ahora, de crear empleados que con conocimientos más o menos especializados, que evitan cualquier comprensión global de la sociedad actual, para lo cual requerirían de un dominio de la cultura mucho más exigente y profundo. Estamos ante un libro que se sitúa en la incorrección política respecto de lo que está establecido, que de manera provocadora y subversiva denuncia la impostura en la que se ha instalado la enseñanza y, porque no decirlo, una parte remarcable de los enseñantes, los cuales han apostado por no complicarse la vida y proporcionar a la sociedad y a los dirigentes políticos lo que les reclaman, como son titulaciones fáciles y asequibles para todos, dejando el rigor intelectual en el desván. Un magnífico libro en el que la crítica radical, no está exenta de grandes dosis de humor.

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