Franklin Foer. Un mundo sin ideas

El mundo digital, lejos de significar la democratización y acceso libre al conocimiento, está provocando un empobrecimiento de ideas más que notorio, dado que fulmina toda posibilidad de multiplicidad y diversidad, reduciendo enormemente el marco conceptual en el que nos movemos. Del mismo modo que se produjo en el ámbito de la alimentación, las mayores empresas tecnológicas están modificando y dirigiendo nuestro consumo de conocimiento. También aquí nos llevan a la obesidad, tanto por exceso como sobre todo por “mala alimentación”. Más que ninguna otra camarilla de corporaciones previa, los monopolios tecnológicos aspiran a modelar la humanidad por medio de algoritmos y aplicativos que desplazan la centralidad de la mente humana hacia un pensamiento mecánico faltado de profundidad y de matices. Los algoritmos están destinados a erosionar la libertad de elección humana, con la altiva creencia de que nuestra conducta puede ser reconducida hacia una dirección superior. Los monopolistas tecnológicos nos venden la bondad intrínseca de Internet, su carácter colaborativo, social y revolucionario. En realidad, las plataformas que dominan la Red nos han convertido en rehenes. A cambio de la gratuidad de sus servicios nos bombardean de publicidad personalizada, venden nuestros datos y perfiles personales, a fin de convertirnos en obedientes consumidores a tiempo completo.

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A Un mundo sin ideas. La amenaza de las grandes empresas tecnológicas a nuestra identidad (Paidós, 2017), Franklin Foer analiza la lógica perversa del mundo digital, de cómo la información que recibimos está sesgada por algoritmos que han elaborado un perfil de nosotros que desconocemos, como tendemos a vivir en una caja de resonancia donde sólo sentimos nuestra voz y las que se supones afines. Este antiguo editor de The New Republic y estudioso del mundo digital, explica cómo se ha destruido cualquier valoración económica del conocimiento, considerado que éste sólo debe generar por amor al arte y en términos de amateurismo. Sometidos a impactos continuos que nos provocan estrés y siempre con la atención dividida, nos vamos volviendo incapaces de practicar la lectura profunda, la reflexión pausada y los análisis complejos. Todo es espectáculo, poco sustancial, líquido y superficial. La autoría y las empresas culturales están siendo liquidadas por grandes plataformas que, como Amazon, consideran que el conocimiento ni vale nada ni pertenece a nadie. El resultado de esto lleva al predominio de la frivolidad, la superficialidad y el conformismo.

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